Santiago, 05 de marzo de 2019.-

Bromas y comentarios sobre la nacionalidad, la estética o el género de las personas que décadas atrás resultaban graciosos, hoy están siendo cuestionados en los equipos de trabajo que buscan el respeto por la diversidad.

A través de grupos de conversación en las empresas, se ha detectado que las bromas pueden ser una de las principales formas de discriminación en el espacio laboral.

De acuerdo a Simón Álvarez, facilitador de Transformación Cultural de Grupo Cygnus, “antes los lugares de trabajo eran homogéneos y con presencia predominante de hombres. Hoy las mujeres tienen cada vez más presencia en distintos cargos, hay inmigrantes y personas de distinta orientación sexual que lo asumen de manera transparente, lo que plantea el desafío de respetar la diversidad”.

Por esto, en esta empresa se han organizado grupos de conversación que reúnen a trabajadores para hablar abiertamente de actitudes de discriminación que tienen las personas en su lugar de trabajo, de manera cotidiana y que se normalizan.

“Hicimos conversatorios donde llegamos a la conclusión que no había grandes discriminaciones en los lugares de trabajo, ni menos agresiones. Pero sí las personas hacen micro discriminaciones, como comentarios o bromas que incomodan a las personas aludidas, las dañan y afectan el bienestar laboral, que debe ser igual para todos”, explica.

 

Mal chiste

 

Según Álvarez, estas conversaciones apuntan a detectar cómo las personas se relacionan con quienes consideran “distintos”.

“En algunas compañías se realizan campañas con afiches y folletos para apoyar la diversidad e inclusión. Nosotros quisimos ir más allá y generar una discusión y reflexión en la oficina que derive en una toma de conciencia de las actitudes discriminadoras, y a partir de eso un cambio de actitud personal orientado a la empatía y el respeto”, explica.

En estas instancias, trabajadores sin jerarquías comenzaron a darse cuenta de micro discriminaciones que realizan, como chistes sobre otras culturas que afectan e incomodan a trabajadores extranjeros de países vecinos, bromas en contra de la estética o capacidades laborales de las mujeres o gestos de personas homosexuales.

Son  comentarios cotidianos, muchas veces sin la intención de causar daño, que parecen graciosos y se normalizan. “En los grupos de conversación o conversatorios se ha llegado a la conclusión que este tipo de bromas no son aceptables porque dañan a compañeros de trabajo. Esto invita a que las personas tengan cuidado al emitir comentarios que pueden resultar discriminadores, se responsabilicen de ellos y modifiquen su actitud, para mejorar los ambientes y climas de trabajo”, concluye.

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