“Salario emocional” en tiempos de pandemia

El origen de la palabra salario, en latín, salarium, hace referencia al pago de sal o en sal, la que para la antigua Roma era de sumo valiosa por su utilidad en la conservación de los alimentos. A su vez, lo emocional, que deriva de emoción, en latín viene de emotio, hace referencia a mover, o hacer mover. Es interesante entonces ver que el concepto de salario emocional desde sus orígenes etimológicos puede entenderse como una “paga que moviliza” y que, además, permite “conservar algo”. Por su parte, en las organizaciones se entiende hoy por salario emocional, a “toda retribución o compensación no económica o intangible” que se entrega a los trabajadores.

Entre los beneficios que se buscan tras la implementación del salario emocional se encuentran entre otros, el aumentar la motivación, acrecentar la implicación y el grado de compromiso con la organización; disminuir el ausentismo laboral, retener el talento y por todo lo anterior, aumentar la productividad.

Ejemplos de salario emocional hasta antes de la pandemia hay muchos y de diversas índoles: reconocimiento personal (agradecimientos, premiaciones), teletrabajo (trabajar desde la casa o en una dependencia que no sea necesariamente de la empresa), flexibilidad horaria (distribuir carga laboral en días y/o horarios libremente), espacios de trabajo y ocio a gusto de los usuarios, promover vida sana (mindfulness, comida saludable, espacios de esparcimiento). También se consideran hoy como parte del salario emocional, pero que se valoran desde mucho antes (más de diez años al menos), las capacitaciones, las guarderías de los hijos menores de dos años, pase para gimnasios, voluntariados, entre otros.

Es relevante para el éxito de un salario emocional, tener en la mira el contexto al cual se va a aplicar. En el caso de Chile, el reciente estudio de la Facultad de Comunicaciones UC, de Tren Digital de 2021, “No era teletrabajo: es telepandemia”, nos comparte cifras contundentes de lo que opinan personas mayores de edad con acceso a internet en nuestro país. El 85% de ellos opinan que el trabajo se puede realizar de manera de remota, desde los hogares, los cuales han traído múltiples impactos en la manera de convivir laboralmente. Por ejemplo, el 89,9% piensa que las empresas debieran hacerse cargo de las consecuencias sociales del uso de la tecnología, tales como agotamiento, cansancio o estrés. Mucho se ha hablado de los impactos en la salud mental de la pandemia en las personas por esta nueva forma de trabajar y de conciliar lo laboral con lo familiar. Pero no podemos asumir que todos la estamos viviendo de la misma forma.

El punto es que ese “hacerse cargo” debe hacer sentido a toda la organización, es decir, a los que toman decisiones y a los que se impactan por ellas. Asimismo, urgen espacios conversacionales de los miembros de la comunidad laboral para encontrarse en primer lugar, también para saber cómo están y cómo se sienten, y para reflexionar sobre qué desean o creen que necesitan. Como dice el profesor Humberto Maturana, las emociones guían las acciones. Las emociones nos movilizan en una dirección o en otra. Pero si queremos caminar juntos, debemos escucharnos a nosotros mismos y a los demás, para saber que estamos necesitando emocionalmente y que probablemente sería valorado por la comunidad a la que pertenecemos. ¿Necesitamos flexibilidad laboral? ¿Qué estamos entendiendo hoy por flexibilidad?, ¿Nos está impactando la exposición permanente a la computadora? ¿Qué tipo de pausa requiero? ¿Me estoy sintiendo sobrepasado(a) por el aprendizaje de mis hijos? Estando todo el día en el mismo espacio, quizás no tengo tiempo de compartir su proceso de aprendizaje que también es en nuevas condiciones para ellos (y para todos). En fin, son múltiples interrogantes entorno a lo que estamos viviendo como sociedad en el planeta, pero ¿Cómo lo estamos viviendo?, sin duda alguna, las respuestas son múltiples. Lo emocional del salario, nos abre una ventana enorme para mirar qué queremos conservar (así como lo hace la sal) y cómo queremos convivir en este escenario de más o menos libertades.